The Fray, sentimiento desde Denver

fray-blog Los descubrí formando parte de la música de Grey’s Anatomy, una serie con una B.S.O. espectacular, formada por grupos de pop y rock alternativo, brindándoles la oportunidad de darse a conocer internacionalmente a un público más amplio. Desde entonces, The Fray son para mí como una especie de adicción. Una droga que se te mete en la sangre y te crea dependencia. Necesitas siempre más. A tu cuerpo le falta algo sin ese principio activo. Así es la música de The Fray, con sus letras profundas, su seductora música  y el sentimiento y la emoción de la interpretación de su vocalista Isaac Slade, además sublime pianista del grupo.


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"Take a sad song and make it better…"

 

beatlesComo si de algún tipo de toxina se tratara, en cuestión de segundos, nada más escuchar las primeras notas, te invade, se mete en ti hasta debilitarte y entonces no te queda más remedio que rendirte a su magia y poner los cinco sentidos en ella, sentirla y hacerla tuya, convirtiéndola en un símbolo de tu propia lucha.  Ése es el efecto que causa en muchas personas la canción "Hey, Jude" (1968) de The Beatles. Es un antídoto contra la tristeza, el abatimiento. Un mensaje universal de esperanza, de aliento. Unas palabras que nos recuerdan que nunca hay que rendirse y que hay que mirar hacia delante con fuerza porque nada ni nadie deben conseguir arrebatarnos nuestros sueños. Porque con ilusión y esfuerzo y sin dejarnos llevar por el pesimismo, nos podemos levantar otra vez y conseguir lo que sea. 

This is the end, my only friend, the end

doors100 Este es el fin, mi único amigo, el fin. Con The End, Jim Morrison enseñaba a los jóvenes de los 60 que todo tiene un comienzo y un final. Envuelto en artes de duende provocador, el angelino retiraba el velo de la inocencia a golpes de teclado y provocación. Las notas de Daniel Manzarek siguen, aún hoy, sonando cada vez más fuertes, como el latir de la sien, en lo más profundo de la inconsciencia colectiva.

El halo de desesperación y perversión que envuelve a The End la hace una de las canciones más delirantes y provocadoras de la historia del rock. Este himno a la muerte de un Morrison que acababa revolcándose por el escenario, montado sobre la serpiente que él mismo adoraba, era su despedida; esa serpiente vieja y larga, esa serpiente con la piel fría, tan fría como el destino. Hipnotizado al ritmo del teclado de Manzarek, el cuerpo de Morrison se convulsionaba bajo la asombrada mirada del público, que comprendía que el poeta estaba regalándole una porción de su filosofía.

La tierra de la desesperación de The End es la misma en la que vivimos, la misma que nos hace caminar hipnotizados siempre hacia un final. El autobús azul que esperaba en la trova de Morrison, y en el que el mesías maldito nos espera en la parte de atrás, continúa pasando siempre a la misma hora. Este es el fin, mi único amigo, el fin.

Que no sea Kang, por favor

Esta es una canción de Los Planetas, del album Unidad de desplazamiento. Podría haber sido una preciosa canción sobre ruptura sentimental o profunda depresión, con un crescendo precioso.

Pero le salió la vena comiquera a J. Hace una historia divertidísima y terrible. Lo que pasa es que debes saber quiénes son los protagonistas de la historia, sobre todo Kang. Un villano acabado de Marvel. A eso se reduce todo. A un malvado de verdad, con pijama verde y morado, con casco. A esos de los que se les puede reconocer porque no cesan de decir que van a dominar el mundo.

Y la ruptura sentimental no acaba en reconciliación. Eso sólo pasa en las canciones de Conchita.

                                       

Página oficial de Los Planetas: http://www.losplanetas.es

Se os quiere.