This is the end, my only friend, the end

Por JorgeS | Comentarios ( 1 ) | Trackbacks ( 0 )

doors100 Este es el fin, mi único amigo, el fin. Con The End, Jim Morrison enseñaba a los jóvenes de los 60 que todo tiene un comienzo y un final. Envuelto en artes de duende provocador, el angelino retiraba el velo de la inocencia a golpes de teclado y provocación. Las notas de Daniel Manzarek siguen, aún hoy, sonando cada vez más fuertes, como el latir de la sien, en lo más profundo de la inconsciencia colectiva.

El halo de desesperación y perversión que envuelve a The End la hace una de las canciones más delirantes y provocadoras de la historia del rock. Este himno a la muerte de un Morrison que acababa revolcándose por el escenario, montado sobre la serpiente que él mismo adoraba, era su despedida; esa serpiente vieja y larga, esa serpiente con la piel fría, tan fría como el destino. Hipnotizado al ritmo del teclado de Manzarek, el cuerpo de Morrison se convulsionaba bajo la asombrada mirada del público, que comprendía que el poeta estaba regalándole una porción de su filosofía.

La tierra de la desesperación de The End es la misma en la que vivimos, la misma que nos hace caminar hipnotizados siempre hacia un final. El autobús azul que esperaba en la trova de Morrison, y en el que el mesías maldito nos espera en la parte de atrás, continúa pasando siempre a la misma hora. Este es el fin, mi único amigo, el fin.


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Comentarios

Maravillosa elección. Estoy completamente de acuerdo y me encanta lo que has escrito.

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